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LAS PALABRAS DE LA SIERRA GORDA

Cada región tiene su propio vocabulario. Y en la zona de San Joaquín y la Sierra de Cadereyta hay un repertorio de palabras que cabe registrarlas. Su origen debe ser de varias lenguas prehispánicas.


Lamentablemente, la cultura que se desarrolló en la ciudad de Ranas y Toluquilla no dejó vestigio de alguna escritura. Aunque se sabe que conocían a los teotihuacanos , a los toltecas, a los huastecos y a los totonacas, no  hay testimonios de otras culturas mencionando el nombre de la población ni el idioma que hablaron los integrantes de estos asentimientos durante el periodo clásico de Mesoamérica (siglo I al X d.C.). El mismo nombre de “Ranas” es debido a la presencia de este anfibio en la zona, dado por los españoles cuando ya estaba abandonada. 

De aquella lengua olvidada quizá hayan sobrevivido algunas raíces y estén presentes, sin darnos cuenta, en este vocabulario que presentamos.


Otro idioma que debe estar presente seguramente es el jonaz. Según el registro de las crónicas de los españoles, esta zona la habitaban en el siglo XVII los grupos chichimecas, los jonaces, específicamente en San Joaquìn, los cuales resistieron la evangelización hasta el siglo XVIII. Este idiom debe ser una base, por la cercanía de los siglos, de las palabras que escuchamos en el habla sanjoaquinense. Sin embargo, no es la única.


Cuando llegan los españoles a pacificar la zona definitivamente, se menciona que traen consigo poblaciones de otomíes para que les ayuden a poblar, a trabajar, a ser catalizadores de los nuevos poblados. Entonces, quizá el otomí se volvió la lengua predominante en las montañas y sean de este origen el grueso del  léxico en cuestión.  Cabe decir que el jonaz es parte de la familia de las lenguas otomíes. Principalmente, del otomì de Hidalgo se han logrando rastrear bastantes palabras.


Por supuesto, también hay nahuatlismos ya registrados en diccionarios, los cuales son hablados en muchísimos lugares de México, llamados mexicanismos. No debe descartarse igualmente otros idiomas que quizá tuvieran una importante influencia en la Sierra Gorda.

También, es seguro  que muchas palabras sean el resultado del natural proceso de evolución, en donde aquella lengua desconocida de la ciudad de Ranas se combinó con el jonaz y el otomí, y se fueron formando palabras nuevas. Habría que hacer un estudio filológico para poder sostener alguna hipótesis.


Hay un rasgo fonético que predomina en el conjunto de palabras que me llamaron la atención. Si embargo, es parte de la mayoría de las lenguas prehispánicas.  Es el uso del /sh/ y que se ha escrito con x. A continuación presentamos un listado, obtenido a partir de entrevistas a personas mayores de 50 años, habitantes de la región de San Joaquín y Cadereyta.


Es necesario advertir que pueden existir variaciones de pronunciación y de significado, de acuerdo a las microrregiones. Este no ha querido ser un estudio lingüístico, sino sólo una crónica para ir rescatando estas palabras que van difuminándose al paso de las generaciones.

Las palabras están escritas de manera arbitraria sin querer pretender ser la ortografía correcta.

 

GLOSARIO SERRANO

 

BUSHA. (otomí, Hgo.)  Membrana en la que está envuelta la semilla del chayote.

CHILICUAO. Raíz utilizada en la gastronomía regional, principalmente, en la salsa.

CHIQUIÑÁ. Apodo.

DOSDÁ.  (otomí, Hgo.) Leña maciza.

FETÍ. (otomí, Hgo.)  Canastita de palma.

GITSHI. Utensilios de madera para elaborar el cuello del sarape.

GUISHE. (otomí, Hgo.)  Sustancia del maguey que causa comezón,

GÜINSHO. Guajolote.

GÜILANCHE. Metate para moler las yerbas.

JINIGUÍ. Cochambre generado por el humo del fogón.

JOMÍ. Cactácea que da la grana.

JUGUÍ. Avispa.

MACHIHUI. (mexicanismo) Agua para limpiarse las manos durante el proceso de la molienda del maíz.

MESHTA. (otomí, Hgo.) Nopal viejo.

MOSHNA. Cabeza

ÑONFÍ. (otomí, Hgo.)  Tinajuela del maguey que queda cuando se deja de rasparlo.

PAJOSO. Excremento del burro.

PASHCLUDO (americanismo con presencia en República Dominicana). Greñudo.

PESHTÓ. Yerba utilizada para curar el hígado.

PISHCAR. (otomí, Hgo.) Actividad consistente en limpiar y cocer el maìz.

PISHCADOR. (mexicanismo) Utensilio hecho con hueso de chivo o borrego. Sirve para cosechar las mazorcas.

PISHTIOJO. Lagañoso.

SHAHUATO. Adjetivo para decir que algo es de mala calidad: “Es corriente”.

SHAMUÉ. (otomí, Hgo.) Gusano que sale del mezquite.

SHASHAL. Adjetivo que describe a una cosa que parece estar deshilachada.

SHASHANJIÓ. Sabroso.

SHASNÍ. Árbol con espina.

SHAPÁI. Carne en estado de putrefacción

SHEGUEDO. Ciego

SHEYENCO. Desnutrido.

SHEGUÉ. Pulque.

SHENÉ. (otomí, Hgo.) Encías de bebé.

SHENGO. (otomí, Hgo.) Tonto.

SHIBÓ. Gabazo del rastrojo del maíz.

SHICUÁ. (Otomí, Hgo.) Descalzo.

SHIDIGÁ. Cartílago de un animal.

SHIMATE. Frijol grande

SHINCUAL. Sarpullido de los niños derivado, según las creencias, porque la madre comió mucho chile.

SHINDÁ. Yerba que se utiliza en combinación con otras para hacer lavados intestinales.

SHINFÍ. Bagazo del maguey.

SHISFÍ. Gusano que toma aguamiel.

SHIQUÈ. Pájaro.

SHISHOTE. Mancha de la piel causada por resequedad.

SHIRGO. Pequeño.

SHITA. Funda.

SHITÉ. Zacate de la palma usado para el aseo de la casa.

SHIVÍ. Cola de la gallina.

SHODÚ. Víbora.

SHOLOTE. Cobija.

SHONDO. Cantarito.

SHONFÉ. Árbol cuya vaina es parecida a la de los efeses.

SHONFÓ. Renacuajo.

SHOSHA. Flojera.

SHOQUIAQUE. Sabor de algo cercano a lo podrido o que ya no está fresco.

SHONTECA. Cabeza.

SHUMAZO. Técnica de curación aplicada a los pies, la cual consiste en poner yerbas  a las brasas.

SHURAR. Comer.

TENEMASHCLE. Piedra usada para los fogones.

TEPESHTATE. Artesa de masa.

TISHE. Sombrero.

TISHQUINEAR. Limpiar el tizne de la olla.

TLANQUESHO. Chimuelo.

TOSHNÍ. (Otomì, Hgo.) Gusano blanco.

VASHQUINÍ. Excremento poco procesado.

 

 
 
 

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